Consejos de viaje
Desde aquí se detallan unos consejos básicos a tener en cuenta a la hora de viajar.
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Informarse de las condiciones metereológicas y de la situación de la ruta elegida.
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Llevar cadenas y guantes para su colocación, así como linterna, luces de repuesto, anticongelante, pinzas para la batería, triángulos, chaleco reflectante, calzado adecuado y ropa de abrigo en invierno.
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Revisar el coche antes de viajar.
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Usar el casco y el cinturón de seguridad en todos los asientos.
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Si siente cansancio, pare un rato. Debe dormir bien la noche anterior. Los grandes desplazamientos deben iniciarse habiendo descansado y con alguien despierto al lado ya que si todos los demás duermen, el conductor puede caer en un sopor peligroso.
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Considere las dolencias más comunes en el coche:
1. Síndrome del viajero
Viajar por un tiempo prolongado (más de cuatro horas) con poca movilidad corporal puede causar problemas vasculares. Según los especialistas, este dolor, normalmente ubicado en las piernas, se denomina “síndrome del viajero”, también conocido como “síndrome de la clase turista”. No sólo se da en los aviones, también puede sufrirse en el coche.
Se trata de una trombosis venosa profunda (TVP) que puede afectar a los pasajeros que realizan largos viajes. En estos casos, se forma un coágulo que bloquea el flujo de la sangre en las venas, se hinchan las piernas, aparece el dolor, se produce un enrojecimiento del área e incluso se endurece la zona. Suele ir asociado con fiebre y dolor al caminar.
La idea principal para los viajes largos es parar cada dos horas, andar durante, al menos, cinco minutos y hacer ligeros movimientos circulares con los hombros y los brazos a la vez que se camina. Esto es primordial para aquellas personas que padecen frecuentemente dolores en las piernas y lumbagos
Como regla básica ante cualquier viaje, los especialistas recomiendan beber mucha agua, antes y durante el viaje, para estar bien hidratados, además de ingerir una dieta ligera.
2. Dolor de cabeza y de cuello
Otra de las dolencias más habituales al volante es el dolor de cabeza. Es frecuente que, tras muchas horas conduciendo, se genere cierta tensión muscular que provoque el dolor de cabeza, muchas veces acompañado de dolor de cuello o cervical.
Aunque muchas personas experimentan estos dolores, generalmente de carácter leve, si no los tratamos, la tensión muscular se puede convertir en crónica.
Dicha tensión se genera, principalmente, por el esfuerzo de concentración que realizan nuestros ojos. Hay que tener mucho cuidado, ya que estos dolores se pueden agravar si se mantiene una postura inadecuada dentro del vehículo.
Para calmar el dolor de cabeza es aconsejable detener un rato el coche y realizar algún ejercicio relajante, como presionar y masajear suavemente las sienes, la nuca o el entrecejo con los dedos.
Si tenemos un dolor muy fuerte, es mejor no conducir, porque se pueden generar cuadros de ansiedad, muy perjudiciales para el conductor. Por eso, si se presenta un dolor muy acusado, se debe parar, caminar y tomar algún analgésico.
3. Lumbalgia
El dolor de espalda es uno de los problemas más frecuentes cuando se conduce durante largas horas. Aproximadamente el 80 por ciento de la población puede sufrir este tipo de dolores en algún momento de su vida, siendo en la inmensa mayoría de los casos una dolencia benigna.
Los profesionales del automóvil (taxistas, camioneros, etc) pueden padecer más asiduamente estos síntomas al estar muchas horas al volante, por lo que se les recomienda realizar alguna actividad física suave antes de coger el coche.
En general, la prevención del dolor lumbar se basa en tres pilares fundamentales: evitar coger peso, mantener una buena higiene postural y hacer ejercicios específicos.
Por ello, al conducir se debe acercar el asiento lo suficiente para que los pies alcancen los pedales cómodamente y ambas manos deben permanecer semiflexionadas al volante. Si es un profesional de la conducción (camionero o taxista), intente detenerse cada hora y media y realice ejercicios de estiramiento durante cinco minutos. Además, antes de iniciar un trayecto largo, evite, en la medida de lo posible, cargar o descargar grandes pesos.
Para evitar este tipo de dolencias hay que tener en cuenta la postura al volante, ya que es uno de los factores más importantes de la técnica de conducción. Lo primordial es sentarse en el vehículo correctamente y con la mayor comodidad posible, pues la sensación de desahogo es fundamental para gobernar en las mejores condiciones todos los elementos del vehículo. Para ello, hay que conseguir cuatro objetivos: una correcta posición, la mayor visibilidad y la necesaria amplitud y eficacia de movimientos. Con esto se evita una lesión típica de los accidentes: la rotura de rodilla al frenar bruscamente con las piernas estiradas.
La altura debe ser la adecuada para obtener una perfecta visibilidad, tanto por la luna trasera, como por la delantera y los retrovisores. El respaldo, por su parte, se tiene que situar de la manera más vertical posible, aunque, eso sí, sin alterar excesivamente nuestra comodidad: las posiciones muy “forzadas” pueden aumentar nuestra fatiga física en los viajes de larga distancia.
Uno de los elementos a los que menos atención prestamos en los vehículos es el reposacabezas, es un elemento fundamental de seguridad que evita múltiples lesiones de gravedad en caso de accidentes. Para su correcta colocación hay que asegurarse de que el asiento esté lo más vertical posible, sin afectar demasiado a la comodidad. En segundo lugar, hay que intentar que la parte superior del reposacabezas quede a la misma altura que la parte superior de nuestra cabeza, con una distancia a la nuca inferior a 4 centímetros. Si fuera imposible alcanzar esta altura máxima, entonces se debe ajustar el reposacabezas lo más alto que se pueda sin que sobrepase la altura máxima de la cabeza, aunque tampoco debe quedar nunca por debajo de la altura de los ojos del ocupante.
Las mujeres embarazadas son, probablemente, quienes más precaución deben tomar a la hora de iniciar un viaje a bordo de un vehículo. Un uso incorrecto del cinturón de seguridad puede convertirse en un serio peligro tanto para su salud como para la del feto. Por ello, este sistema debe colocarse en la posición adecuada, es decir, con la banda superior entre los senos y con la pélvica situada por debajo del abdomen, a la altura de las ingles. Sin embargo esta banda, bien por sí misma o bien debido a un frenazo, suele subirse con asiduidad, regresando a una posición peligrosa para la persona. Como solución a este grave problema, se ha inventado un cinturón específico para embarazadas denominado BeSafe Pregnant, homologado por la Unión Europea y probado con resultados muy positivos durante más de una década. El dispositivo se encarga de desviar la banda pélvica por debajo del abdomen -alejándola así del útero y del feto- gracias a un cojín que incorpora un amortiguador que retiene la correa y que puede colocarse en cualquiera de los asientos de un vehículo. Eso sí, este sistema debe utilizarse desde el momento en que la mujer sepa que está en estado, pues los primeros meses de embarazo son los más delicados al ser la etapa más vulnerable del feto.
También son recomendables una serie de prácticas, como aumentar la distancia entre el asiento y el volante o salpicadero. Además, dirigir el volante, si fuera ajustable, hacia el pecho, nunca hacia la cabeza o abdomen.
4. Precauciones especiales con bebés y niños
Los bebés y niños pequeños muestran distintas zonas de riesgo. Por ello las reglas básicas para el correcto viaje de un niño son:
No llevar nunca al bebé en brazos, ya que los estudios ponen de manifiesto que a más de 5 km/h un adulto no puede retener al niño si se produce un accidente.
Instalar el dispositivo correctamente en el vehículo, siguiendo las instrucciones que le acompaña. En caso de duda, consultar al proveedor.
Si el coche dispone de airbag en el asiento delantero y la silla está situada en sentido contrario a la marcha, colocar siempre al niño en el asiento trasero para evitar lesiones en caso de accidente (aunque en algunos coches, este dispositivo puede desconectarse a voluntad).
Si no se dispone de un sistema de seguridad específico para niños (algo que nunca debería ocurrir), hay que usar el cinturón de seguridad propio del vehículo.
Son preferibles las sillas con arnés de cinco puntos de ajuste a los que sólo lo tienen de cuatro, pues aporta más seguridad.